¡Marche otro Sifón!

 

Hubo funcionamiento preciso, pelota al ras, firmeza en defensa, volantes lanzados a fondo y un segundo tiempo destacado que derivó en goleada. El 3-0 a Arsenal, que cortó una serie propia de tres caídas al hilo ante este rival, que perdió de local luego de 11 presentaciones, quedó resumido en esos aspectos y algo más: hay una tendencia al crecimiento, con aportes individuales mejorados y coordinación colectiva. Luego del 2-0 a Newell’s, la semana pasada, el conjunto ratificó la evolución bajo el mando de Claudio Úbeda, cabeza del cuerpo técnico que también integran Juan Fleita y Carlois Arano.

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Tres ocasiones en el inicio, entre los 3 y los 12 minutos, alentaron la esperanza de rápida ventaja. Racing detectó bien que a la línea de tres centrales -con el retroceso de los dos volantes externos- ensayada por Arsenal le faltaban ajustes y atacó sobre los laterales. Así la franja izquierda del ataque, por donde aparecían Correa y Lovera, fue zona para que el punta y el volante se aproximaran al gol. Luego le tocó a Miranda, que no alcanzó a definir un centro de Cáceres desde la banda opuesta.

Ese instante fue un quiebre porque, desde entonces, Arsenal cortó circuitos en el medio y buscó llevar juego a campo ajeno con las proyecciones de Benavídez, el lateral-volante por derecha. A Racing le costó trabar ese circuito, pero lo consiguió pasada la media hora. Una contra de Lovera, directa y a fondo, a la que Correa no le pudo dar la rosca exacta en el cierre fue el aviso. Y el gol de Chancalay la certeza de la recuperación. Porque nació de una cadena de pases de primera que forzó un córner. Al centro lo fue a cabecear Sigali, que casi en palomita generó un rebote que le cayó a Cvitanich, notable en la asistencia hacia atrás para Chanca: derechazo fuerte y recto para el 1-0.

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Ese final fue una inspiración que se reveló a pleno en el segundo tiempo, también con un golpe clave: a los 5 minutos, una asistencia de Correa hizo que Cvitanich consolidara, con un control exquisito y un derechazo exacto, un triunfo que dejó paso a lo mejor. Racing redujo a Arsenal a una expresión mínima y se ajustó a una máxima de rigor: no subestimó a su adversario, no especuló con el retroceso a las proximidades de Arias y fue por más. Chancalay, recuperado en la red, clavó el tercero con un remate de derecha al cabo de un pase al milímetro de Rojas.

Úbeda conoce el paso a paso desde sus entrañas. En eso anda Racing, sin apuros, con el mandato de seguir creciendo… siempre.

Fotos: Paola Lara

(Prensa Racing Club) 

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