Racing Club: Un 0-0 insólito

Racing

Pocas veces un 0-0 resultó tan apócrifo. ¿Cuántas veces Racing debió haber convertido por dominio explícito, control de situaciones y determinación de las maneras del partido? Difícil ubicar un dominio tan manifiesto como el que Racing ejerció en el primer tiempo hasta reducir a Boca a un rival preocupado en demorar sin disimulo la reanudación del juego y apostar con firmeza al contraataque. El equipo de Fernando Gago recuperó lo mejor de sí porque tuvo circulación fluida y veloz, amplitud con los laterales para abrir a Boca y, sobre todo, coordinación para recuperar de inmediato, lejos de Gabriel Arias, lo que le permitía alejar el juego de su arco y reanudar de inmediato los ataques.

Salvo un remate de Benedetto luego de pérdida en la salida, Boca jamás se acercó a Arias. Y Racing le sacó amplia ventaja en la acumulación de chances desde el mismo inicio. Porque a los 40 segundos un cabezazo de Enzo Copetti fue rechazado en la línea por Fabra. Y a partir de entonces se sucedieron las ocasiones que se atragantaron en la garganta, como el zurdazo de Leonel Miranda que desvió Rossi, el disparo de frente de Matías Rojas, sin oposición, que se perdió alto, el cabezazo de Gabriel Hauche por arriba de Rossi que el arquero alcanzó a desviar por arriba y otro de Carlos Alcaraz apenas desviado. No hubo razones para un 0-0 al cabo de esos 45 minutos.

Y tampoco hasta la mitad del segundo tiempo. Porque la continuidad del predominio se dio enseguida, antes del minuto, con el cara a cara de Alcaraz que Rossi tapó y desvió al córner. Con menos ritmo por el notable desgaste físico del primer capítulo pero con capacidad para mantener la pelota en campo ajeno, Racing siguió tejiendo sin puntada final. Entre la ausencia de ese último toque -como volvió a suceder con un centro de Hauche que Copetti no logró empujar- y las respuestas de Rossi, el empate era una enorme contradicción a lo realizado por Racing.

Boca reparó en que había un arco hacia donde debía avanzar en los últimos 10 minutos, sobre todo en provecho de la insistencia de Racing por buscar el gol y la ampliación de espacios en su campo. En réplicas, Vázquez forzó por izquierda, luego Medina remató para que Arias la sacara por arriba y, en la más nítida, Gaby le frustró el festejo a Villa y, en el rebote, Orban impidió que Vázquez celebrara. En el último minuto de descuento, Racing lo podría haber perdido: Mura, en la línea, echó al córner un zurdazo de Fabra y, antes, Jonatan Gómez barrió en el área chica con el lateral colombiano,lo que provocó que la pelota pegara en su brazo izquierdo. La revisión del VAR llevó a que Fernando Rapallini se atuviera al fallo correcto: no hubo intención de Jona de usar su extremidad como obstáculo.

Habría sido demasiado perder un clásico en el que hubo un solo equipo con aptitud y actitud para la victoria.

Foto: Paola Lara.
 

(Prensa Racing Club)