Racing Club: Para la memoria

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Fueron los goles, nada menos, pero esas combinaciones, antes que el gozo de la ventaja, combinaciones, resumieron el espíritu y la idea colectiva. Juego exacto, con lanzamientos exactos y definiciones exquisitas. Racing puede combinar en corta o larga distancia, pero siempre con la pretensión –muchas veces satisfecha- de que ese pase sea eslabón para la continuidad. Antes de los dos goles, el primero de Emiliano Vecchio al tomar con derechazo de sobrepique un rechazo de de cabeza de Miers ante una cesión de campo propio de Leo Sigali y el segundo con un salida en campo propio que hilvanada entre Vecchio, Tomás Chancalay y resuelta con control de derecha y toque de emboquillada de Enzo Copetti, Racing ya había enviado mensajes de control: defensa alta, retroceso coordinado y campo ancho y profundo. En tal sentido, el aporte de Johan Carbonero se reveló como eficaz.

Racing no detuvo su marcha y, aunque tuvo más minutos en campo propio, cuando regresó al terreno de Aldosivi expuso la misma determinación. Como ocurrió en la pared Sigali-Vecchio-Sigali que Leo definió de zurda o en el 5-0, con el toque a toque entre Jonatan Gómez y Maximiliano Romero (otro debut destacado) que el volante llevó dentro del arco a pura gambeta.

La calidad, la memoria recuperada a pleno, también dejó espacio al reconocimiento legítimo: Nery Domínguez se pudo despedir de sus compañeros y de la gente como correspondía, con la pelota en sus pies. Su destello, su compromiso y el tributo correspondiente también eran indispensables.

Fotos: Paola Lara.
 

(Prensa Racing Club)