Diego de Avellaneda | Racing Club


En el Torneo Clausura 1995, Maradona condujo al equipo en dupla con Carlos Fren. Fue un gestión breve e intensa, con el sello de quien ya es eterno en la memoria colectiva y en la gratitud permanente por tanto fútbol.

Fue una ráfaga intensa, como todo lo que hizo en la mayor parte de sus 60 años de vida. El vínculo directo de Diego Armando Maradona con Racing se resume en los once partidos en el Clausura 1995, en el que Racing terminaría sexto, con menos victorias (dos) que empates (seis) y derrotas (tres), pero con un éxito resonante como la victoria en cancha de Boca que quebró una racha de 20 años sin triunfos en ese estadio.

Diego Maradona, que entonces cumplía la suspensión derivada de su doping en el Mundial 1994, había llegado en dupla con Carlos Fren con la idea de darle al equipo la conducción, desde el banco, que podía transformarse en un hecho concreto, con pantalones cortos, cuando acabara la sanción de la FIFA.

Época agitada por el contexto institucional, a Diego no se lo recordará por ese breve paso, ni por el gol del Kiki Galarza en La Bombonera -esa noche, la dupla estuvo reducida a Fren-; bastará con el repaso de las imágenes de entonces, con el escudo en celeste y blanco sobre su pecho, para asumir la dimensión del fútbol, en pasado, presente y futuro, en un envase recortado en tamaño y enorme, gigante, en contenido.

Diego tuvo una condición notable entre tantas: alcanzó la eternidad y el prestigio de la memoria colectiva mucho antes de este 25 de noviembre de 2020. Suyo será el recuerdo, por siempre…

 

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(Racing Club)

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