La doble hoja de ruta del Liverpool: la perla colombiana atada y el rompecabezas de los 100 millones por Diomande

El Liverpool se está moviendo rápido en los despachos para asegurar el talento joven. El último bombazo lo acaba de soltar el periodista de Sky Germany, Florian Plettenberg: el aterrizaje del jovencísimo Samuel Martínez en Anfield es ya un trato cerrado. Queda el papeleo de rigor, claro. Según adelantaba en la red social X, los próximos pasos implican tramitar el visado y que el chico viaje a Inglaterra para pasar el escrutinio médico. Una vez solventado el trámite, estampará su firma por cinco temporadas.

El plan de ruta que maneja la directiva de FSG es incorporar al chaval de 17 años a partir del verano de 2027, condicionado en parte por la normativa de los permisos de trabajo. La idea es foguearlo en su primer año a caballo entre el filial sub-21 que dirige Rob Page y la plantilla de la Youth League sub-19, metiéndolo poco a poco en dinámica de primer equipo mediante pretemporadas, sesiones de entrenamiento e incluso colándose en el banquillo para alguna cita de las copas nacionales.

La entidad va a tener paciencia con él. Aunque no lo veremos por Merseyside hasta el año que viene, que el área de ‘scouting’ le haya comido la tostada al resto de grandes clubes europeos se puede considerar un éxito rotundo. Martínez ni siquiera ha llegado a debutar con los mayores en el Atlético Nacional, pero se coronó por todo lo alto en abril liderando el triunfo de Colombia en el Sudamericano sub-17. Que desde un medio como The Athletic ya asomen comparaciones de estilo con un mito como Kaká no es moco de pavo.

Ahora lo ideal es que toda la burocracia internacional se cierre sin sobresaltos y que el jugador pueda ir rascando sus primeros minutos en la élite colombiana durante estos próximos doce meses para aterrizar más curtido en Inglaterra. Mientras tanto, los aficionados ‘reds’ ya pueden frotarse las manos sabiendo que han amarrado a uno de los talentos más puros de Sudamérica.

El fantasma de Suárez y la urgencia por relevar a Salah

Mimar a las promesas está muy bien, pero el frente abierto que realmente aprieta ahora mismo en Anfield es el del presente. Acertar con el relevo de Mohamed Salah no es negociable. Absolutamente nadie quiere repetir el esperpento del 2014, cuando tras vender a Luis Suárez se apostó por hacer bulto en lugar de ir a por calidad. Aquella ocurrencia de pedirle a Rickie Lambert un rendimiento que le venía gigante y jugársela a la ruleta rusa con Mario Balotelli fue un tiro en el pie que les hizo retroceder años de golpe.

Con la temporada liquidada, las piezas empiezan a encajar y el nombre que lidera el casting es el de Yan Diomande. Que el extremo de 19 años del RB Leipzig y el Liverpool aparezcan en la misma frase ya no pilla a nadie por sorpresa. Llevan meses tras su pista, lidiando con la competencia feroz de Manchester United, Bayern de Múnich, PSG y Chelsea. La dirección deportiva ha evaluado a otros tres grandes candidatos, pero la consigna es clara: quieren a un futbolista con unas prestaciones lo más parecidas posibles a las del egipcio.

Y claro, sacar al internacional marfileño de Alemania va a costar un riñón, especialmente después de que el club desembolsara la cifra récord de más de 600 millones el verano pasado. El Leipzig lleva tiempo colgándole una tasación de 100 millones de euros, lo que a día de hoy se entiende que ejerce de cláusula de rescisión. Por norma general, un ‘clausulazo’ exige el pago a tocateja y elimina al club vendedor de la mesa de negociación —el clásico movimiento del PSG cuando le birló a Neymar al Barça—. Sin embargo, en la franquicia de Red Bull suelen tener cintura para pactar si, en esencia, se les acaba garantizando ese montante económico de otra manera. El Liverpool ya fue de cara a pagar la cláusula de Dominik Szoboszlai en 2023, pero el Barcelona, en un caso distinto, logró rascar una estructura de pagos fraccionados para llevarse a Dani Olmo.

Existe otra jugada de manual en la factoría Leipzig: sobrevalorar la tasación del futbolista, renovarle el contrato con el pacto de caballeros de que se quede una campaña más y, entonces sí, abrirle la puerta de salida a un precio más razonable. Es exactamente la dinámica que dictó el adiós de Benjamin Šeško —que acabó poniendo rumbo al Manchester United en 2025 en lugar de hacerlo en 2024—.

Se mastica en el ambiente que podrían intentar replicar esta misma táctica de contención con Diomande. El gran dilema operativo para los ingleses es evidente: al Liverpool le saldría con total seguridad mucho más barato acometer el fichaje en 2027, pero esa rebaja a futuro no les sirve de nada para tapar el abismo que tienen en su banda derecha hoy mismo.