El último baile de Novak Djokovic: Los Ángeles 2028 en el horizonte

Novak Djokovic, a sus 38 años y consolidado indiscutiblemente como el mejor tenista de la historia, por fin ha desvelado sus planes de futuro. Llevaba años esquivando el tema. Quizá por las dudas lógicas sobre su estado físico o por una incertidumbre genuina, el serbio prefería guardar silencio cuando le preguntaban por su retirada. Sin embargo, el momento de decir adiós a las pistas ya tiene fecha fija en su cabeza, y contra todo pronóstico, no será en 2026.

Su deseo es muy claro. Quiere colgar la raqueta en los Juegos Olímpicos de 2028 con la bandera de Serbia en las manos. El actual campeón olímpico reconoció sin tapujos que la medalla de oro conseguida en París 2024 ha sido uno de los triunfos más significativos de toda su dilatada carrera. Cuando la cita de Los Ángeles arranque el 14 de julio de 2028, el tenista de Belgrado tendrá 41 años. A partir de este anuncio surgen las incógnitas. ¿Llegará en condiciones de defender su título individual? Existe incluso la posibilidad de que decida inscribirse en los cuadros de dobles o dobles mixto para poner el broche definitivo a su trayectoria. El tiempo dará la respuesta, aunque el factor determinante será, evidentemente, su salud física. El calendario de torneos que decida afrontar durante las próximas temporadas dictará sentencia.

El desgaste de una carrera forjada en batallas épicas

Gran parte de la factura física que acumula hoy en día proviene de duelos titánicos que han cimentado su leyenda. Basta con repasar su historial frente a rivales de la talla de Alexander Zverev para entender la tremenda dureza del circuito. Entre los años 2019 y 2021, ambos tenistas se midieron en repetidas ocasiones sobre los escenarios más exigentes del mundo. Djokovic logró imponer su jerarquía en torneos clave, superando al alemán en los cuartos de final de Roland Garros en 2019 y en la fase de liguilla de las ATP Finals de 2020.

El inicio de 2021 resultó especialmente frenético en esta rivalidad concreta. El balcánico sacó adelante partidos muy trabajados, primero en la liguilla de la ATP Cup y apenas unos días después en un cruce de cuartos de final del Open de Australia durísimo, que terminó llevándose tras cuatro mangas de puro infarto. Esos enfrentamientos constantes, plagados de desempates, remontadas y sets que se alargaban hasta la extenuación, ilustran a la perfección el brutal nivel de exigencia al que ha sometido su cuerpo durante dos décadas para mantenerse en la cima.

Las dudas físicas y el efecto dominó en el circuito

Precisamente este desgaste y los criterios de clasificación generan ciertas preocupaciones de cara a la próxima cita olímpica. Ya vivimos una situación similar con Rafa Nadal antes de París 2024. El balear llegó rodeado de dudas sobre su elegibilidad tras haber pasado un largo periodo alejado de la competición oficial por culpa de las lesiones. España, eso sí, contaba con un enorme fondo de armario tenístico para suplir cualquier baja. Para Serbia el escenario es completamente distinto, ya que la figura de Djokovic es inigualable y no existe un relevo generacional de su magnitud.

Curiosamente, parece que el año olímpico se ha convertido en la línea de meta soñada por gran parte de los veteranos del circuito. Varias figuras que ya han superado la treintena ven en Los Ángeles el colofón ideal a sus carreras. Jugadoras estadounidenses como Jessica Pegula ya lo han dejado caer ante los medios, y Madison Keys parece compartir exactamente la misma hoja de ruta. Todavía queda muchísimo tenis que disfrutar hasta entonces. Pese a ello, es evidente que a medida que avance la temporada 2027, el camino hacia los Juegos acaparará gran parte del debate y marcará el calendario de las grandes leyendas de este deporte.