El fin de la era Xabi Alonso y el relevo de Arbeloa
La actualidad del Real Madrid vuelve a estar marcada por la convulsión y la exigencia desmedida que caracteriza a la entidad de Chamartín. Apenas seis meses después de asumir el cargo, Xabi Alonso ha dejado de ser entrenador del primer equipo, una decisión que ha sacudido los cimientos del madridismo y ha generado un torrente de reacciones en la prensa nacional e internacional. La derrota en la final de la Supercopa frente al FC Barcelona ha sido el detonante definitivo para una directiva que, según apuntan desde Inglaterra medios como la BBC, nunca terminó de confiar plenamente en el tolosarra.
El relevo ya tiene nombre y apellidos: Álvaro Arbeloa. El que fuera lateral derecho del equipo y hasta ahora técnico en las categorías inferiores asume el mando en una maniobra arriesgada. Desde Italia, la Gazzetta dello Sport califica el movimiento como «muy del estilo de Florentino», sustituyendo a Alonso por quien fuera su mejor amigo en el vestuario. En Alemania, la noticia ha caído como una losa; el diario Süddeutsche Zeitung se muestra sorprendido por el «timing» de la ruptura, mientras que Kicker habla directamente de un «beben» (terremoto) tras el cese fulminante.
La prensa española, por su parte, profundiza en las heridas internas. Marca señala que en el Real Madrid no existen las «derrotas honrosas» y que la crisis se agudizó en Yeda tras un desgaste progresivo. Más duro se muestra el diario AS, que califica la situación de «colapso» y «llamada de auxilio», recordando una estadística demoledora: solo siete victorias en los últimos catorce encuentros. Desde Barcelona, Sport pone el foco en la fractura del vestuario, asegurando que los métodos de Alonso no convencieron a los pesos pesados y que el club, al posicionarse del lado de los futbolistas, desautorizó la figura del entrenador.
La resistencia de Raúl y el proyecto Arribas
Mientras el primer equipo vive inmerso en la tormenta, en el Real Madrid Castilla se libra una batalla diferente, cocinada a fuego lento y liderada por otra leyenda: Raúl González. Al planificar la temporada, el técnico del filial tenía claro que su «último baile» en el Di Stéfano antes de buscar retos mayores tenía un nombre propio marcado en rojo: Sergio Arribas. El objetivo es el ascenso a Segunda División, un hito histórico para La Fábrica que Raúl no concebía sin la presencia del talentoso mediapunta de Leganés.
Este verano ha sido testigo de un auténtico éxodo en la cantera. Raúl ha aceptado la política del club y ha soltado la mano a una generación dorada, campeona de la Youth League. Miguel Gutiérrez y Toni Fuidias partieron al Girona, Mario Gila a la Lazio, Iván Morante al Ibiza, Sergio Santos al Mirandés, Juanmi Latasa al Getafe, Marvin Park a Las Palmas y Antonio Blanco al Cádiz. Sin embargo, con Arribas la postura fue inflexible. El técnico convenció al club y al jugador de que su progresión pasaba por liderar este último asalto.
Un talento forjado a base de confianza
«Es lo mejor para ti», le repetía Raúl incesantemente durante el mercado estival. Y el jugador, que ya sabe lo que es debutar bajo las órdenes de Zidane, aceptó el reto rechazando ofertas de Primera División procedentes del Girona, Alavés, Getafe y Rayo Vallecano. El club respondió convirtiéndolo en el futbolista mejor pagado del filial y renovándolo hasta 2024. Para Raúl, Arribas es insustituible; es su ojito derecho desde que coincidieran en el Juvenil B en 2019. Quienes conocen los entresijos de Valdebebas aseguran que el técnico cree ciegamente en él y que el jugador ha experimentado un crecimiento físico y mental notable bajo su tutela.
El rendimiento del madrileño está dando la razón a su entrenador. Con el equipo situado en puestos de Playoff, Arribas se ha destapado como el máximo goleador con cuatro dianas en las primeras cinco jornadas. Su despliegue no ha pasado desapercibido en las altas esferas. Incluso Carlo Ancelotti, con su plantilla cargada de estrellas, ha seguido de cerca sus evoluciones en el Di Stéfano, anotando su nombre como un recurso de garantías ante posibles plagas de lesiones o la necesidad de rotaciones post-Mundial.
Sergio Arribas, de familia humilde y que ha aparcado sus estudios universitarios para centrarse al cien por cien en el fútbol este curso, encarna la esperanza de una cantera que busca emular la generación de 2012 —la de Carvajal, Nacho, Jesé y Morata—. Mientras arriba crujen los cimientos con el cambio de Alonso por Arbeloa, abajo Raúl sigue puliendo a su estrella sin prisa pero sin pausa, obsesionado con devolver al filial a la categoría de plata.


