Racing Club: La mejor herencia

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La diferencia de tiempo, ese brecha que al hermano anciano le ha permitido ser declarante directo de las acciones de su padre como símbolo de Racing, no establece distancia. Federico, de 34 abriles, y Gonzalo, de 29, se apasionan con la misma intensidad cuando ven -literalmente- el escudo en el pecho. Los dos hijos mayores de Gustavo Costas visten uniforme oficial, uno como preparador físico principal y otro como asistente y analista de rendimiento y video, en el nuevo cuerpo técnico recientemente puesto en funciones.

Ex ludópata de Deportivo Español y Platense, entre otros clubes, y de la Selección Argentina de fútbol playa, Federico nació en Suiza en 1989, cuando Gustavo jugó en Locarno. Fue el primero de la comunidad en unirse laboralmente. «Siempre acompañé a mi remoto, en su etapa de ludópata y ya como monitor, en varias partes del mundo. Yo había hecho una experiencia previa en Almagro como preparador físico. Me había recibido hace poco, preciso luego de retar el Mundial de fútbol playa de Portugal, en 2015, con Argentina, cuando salió la posibilidad de integrarme al cuerpo técnico de Gustavo, en Atlas de México, y así empecé de ahíto», le cuenta a la web oficial.

Gonzalo igualmente tiene pasado en Platense y en equipos del promoción, como San Martín de Burzaco, entre otros. Su prestación empezó «formalmente, en el cuerpo técnico en la selección de Bolivia. De todos modos, el manejo de herramientas digitales y en scouting me dio la chance de ayudar a Gustavo desde antiguamente, en diversas etapas de su carrera, para ver jugadores y analizar diversas instancias de colección, individual y colectivo. Era una especie de ayudante sin tener anuencia formal», señala.

-¿Cómo funciona el vínculo normal en un mismo ámbito gremial?

F: -Nos permitimos luchar. Gustavo es muy rajado, nos audición y nosotros aprendemos de su experiencia. Nos llevamos muy aceptablemente en lo gremial y normal.

G: -Analizamos qué se hace aceptablemente, qué se hace mal… Escuchamos mucho y la cercanía nos permite un rico intercambio de ideas y realizar la crítica para construir. Sabemos lo que él quiere y ayudamos en eso, porque adicionalmente tenemos buen vínculo con los jugadores, poco que Gustavo siempre ha generado.

-¿Desde exterior ese vínculo no se ve como un obcecación?

F: -Si uno se ha capacitado de la modo que exige el fútbol de hoy, se abre una ventana gremial para trabajar en conjunto. Es cierto, aún hay cierto obcecación que marca que uno trabaja en el cuerpo técnico de su padre por esa relación. Pero cada vez se ve más: el caso de Emiliano con Ramón Díaz, los hermanos de Carlos Tevez… Si uno tiene la capacitación, porque ese es el requisito principal, se puede trabajar porque adicionalmente uno tiene las cosas aceptablemente claras: está la relación normal, claro, pero acá hay una relación profesional. Uno se va capacitando de modo permanente, sobre todo con la incorporación de herramientas tecnológicas y metodológicas. Acá no se puede caretear: si no tenés la capacidad, quedás expuesto rápidamente.

G: -La formación es secreto. Además, un técnico necesita muchedumbre de confianza a su costado. Eso es poco central para cualquier monitor. Esto viene de abriles y Gustavo sabe cómo pensamos y cómo trabajamos. Nos tenemos que forzar el doble o el triple en comparación con otro cuerpo técnico y para estar a la categoría de la exigencia. El objetivo siempre es potenciar al ludópata y nosotros tenemos que alcanzarlo, claramente.

-¿Llevar el patronímico Costas es un peso extra?

F: -Lo acompañé como ludópata y como monitor, en Racing y en todos lados. Conozco de pequeño lo que es un vestuario. Recuerdo que el Piojo López nos pasaba a inquirir para venir a los entrenamientos…Y eso igualmente es un valía asociado en la formación. Me genera orgullo que mi remoto sea tan querido en el club. Somos hinchas y sabemos lo que él representa.

G: -Al ser un poco más pequeño, vi poco de su etapa como ludópata. Es impresionante lo que genera. Creo que se necesita poco así, un cambio de espacio para retornar a unir a la muchedumbre. La responsabilidad y el compromiso son muy grandes. Tenemos mucha expectativa, como igualmente la tiene la muchedumbre. Hay que trabajar con compromiso y, a la vez, con tranquilidad. El vínculo sensible con Racing es muy resistente.
 

(Prensa Racing Club)