Sebastián Beccacece le propuso al grupo de juveniles que se entrena con la Primera diversas tareas para que Casa Tita y la cancha auxiliar lucieran impecables. “La idea es cuidar el lugar donde conviven y que sepan del esfuerzo que mucha gente del club hace para que a ellos no les falte nada”, comentó el entrenador. Y reforzó con un concepto clave: “El respeto por los valores define una identidad colectiva”.
 

Sentido de pertenencia, gratitud, valores asumidos en la formación humana y deportiva, capacidad para ponerse en el lugar del otro, esfuerzo, solidaridad, prédica con el ejemplo… La mención de las acciones positivas podría continuar, pero el mensaje directo se resume así: el grupo de sparrings, actuales huéspedes en Casa Tita, abarcó esas virtudes con las tareas realizadas a propuesta de Sebastián Beccacece. Y no tuvieron vínculo directo con movimientos específicos del juego…

El técnico del primer equipo les propuso a los juveniles que se encargaran de limpiar la cancha auxiliar, retiraran objetos en desuso, pintaran los arcos, dejaran en mejores condiciones el lugar donde suelen entrenarse y que acondicionaran, con aplicación de lija y pintura, una mesa que utilizan durante sus rutinas para colocar botellas de agua y elementos personales. El compromiso fue inmediato y representó entender a la perfección el rol que ocupa cada engranaje del club, como el personal de maestranza encargado de cubrir esos trabajos. Los actuales pensionados son Carlos Alcaraz, Luca Andrada, Tiago Banega, Juan Cáceres, Evelio Cardozo, Leandro Godoy, Ángel Gómez, Daniel Juárez, Alejo Juárez, Mauro Luque, Elías Machuca, Lucas Núñez, Matías Núñez, Alan Ortiz, Fernando Prado Avelino, Agustín Rojas, Fabián Sánchez, Imanol Segovia y Patricio Tanda.

Beccacece les dio fundamentos precisos a las labores: “La idea es tener respeto, amor y cuidado del espacio, del lugar donde les toca convivir a los más jóvenes. Hay chicos como Alan Ortiz que vive desde los 10 años en ese lugar y hoy tiene 21; es decir que la mitad de su vida la pasó en un lugar tan genuino y lindo como ese. Todo el tiempo tratamos de resaltar esos valores. Está bueno que los chicos, que siempre están recibiendo, como por ejemplo de Cecilia (Contarino, responsable de la Casa), del personal de cocina, de limpieza y de muchos más, tomen conciencia de la importancia que tiene el cuidado del lugar donde viven y del valor del trabajo y esfuerzo que cumplen todas esas personas para que Casa Tita esté siempre impecable”.

Y el entrenador agregó un argumento que, proyectado en el tiempo, suele echar raíces firmes: “Tratamos de estimular la conciencia colectiva, que los chicos sepan ponerse en el lugar del otro, interpretar todo lo que tiene que ver con lo extrafutbolístico, que para mí termina formando al equipo. Porque cuando uno respeta valores, eso trasladado a lo colectivo define una identidad. Este grupo de jóvenes está muy comprometido con la causa, con la institución, está contento con el proyecto; todo eso representa un valor fundamental”

El aprendizaje va más allá de compartir espacio con los profesionales, pues se trata de una lección de vida.

 

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(Racing Club)

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