Con juego y con espíritu para superar adversidades, Racing venció 2-1 a Nacional en Montevideo y se clasficó a octavos de final de la Copa Conmebol Libertadores. Ahora comparte la punta del grupo F con los uruguayos y la posición se definirá en la última jornada, en la tercera semana de octubre.

Se puede prerscindir de las casualidades y de las tendencias. Porque lo de Racing es certeza. Porque en casa ajena, ante el único de los 32 equipos de la fase de grupos que llevaba puntaje ideal -más allá de que en los primeros 45 minutos haya preservado algunos jugadores por el compromiso local del sábado, ante Liverpool, cuando buscará la cima del Apertura uruguayo-, el equipo de Sebastián Beccacece hizo lo que ya es costumbre: presión alta, utilización de todo el ancho del campo para atacar, defensa comprimida hacia adelante, construcción al ras con paciencia…

Contra Nacional en Montevideo no fue diferente a la expuesto frente al mismo rival en Avellaneda y ante Alianza Lima en la capital peruana. Cuando el DT de Racing habla del compromiso del conjunto con las ideas, lo que sucede luego, en el terreno, resulta una constatación absoluta. ¿Perfecto? Claro que no, porque el rival cuenta con atributos y porque el funcionamiento siempre está sujeto a los rendimientos individuales. Pero la constancia de Racing para aplicarse a un estilo voraz, de despliegue físico y búqueda permanente de ataque, otorga dividendos.

El gol de Nicolás Reniero, astuto en la presión y preciso en la definición, fue una de las tantas que generó un equipo que circuló a lo ancho, que desplazó muchas veces a Miranda abierto a la izquierda para ocupar la zona que Méndez, lateral derecho de Nacional, despoblaba en unas excursiones que siempre tuvieron la custodia de Fértoli. Un tiro libre de Soto, un cabezazo de Reniero y un enganche y puntazo de Nico que tapó Rochet mostraron que el 1-0 del primer tiempo, incluso con alguna ocasión del local, había quedado corto.

“Cuando no podamos imponer nuestras condiciones en el partido, habrá que saber acomodarse”, es un concepto en el que suele insistir Beccacece. Y algo de eso se dio en la segunda parte, sobre todo porque el insólito 1-1 (Soto saltó con Vecino a disputar un centro y la pelota, luego de haber ganado la disputa, rebotó en su cabeza y se metió junto al palo izquierdo de Arias, a quien la carambola sorprendió caminando), desacomodó al equipo. La tolerancia del paraguayo José Méndez a la excesiva aspereza de Nacional (la doble plancha de Laborda a Melgarejo era para sentencia penal) fue otra clave de influencia, aunque al juez hay que concederle la aplicación estricta en el penal de Rochet a Sigali. El derechazo-bomba de Fértoli fue, como asegura el DT, una respuesta clara y concisa: Racing sabe adaptarse a las diferentes circunstancias qiue presenta un cotejo.

En cada una de las cinco presentaciones en esta Copa ha impuesto, por lejos, condiciones. La clasificación prematura a octavos con la firme chance de terminar como primero (se resolverá en la fecha final con Nacional, según qué equipo obtenga más diferencia respectivamente contra Estudiantes de Mérida y Alianza Lima, en Avellaneda y Montevideo). Hay una evidencia como relación de causa-efecto: un Racing dominante da pelea por todo con argumentos convincentes.

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(Racing Club)

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