Resulta imposible pensar la etapa del glorioso heptacampeón del fútbol argentino sin recurrir a su figura. Estuvo en el club a lo largo de una década y convirtió muchísimos goles para transformarse en uno de los referentes de su generación. Además, logró nada más y nada menos que 19 títulos con la casaca académica. Un jugador imprescindible en nuestra historia que hoy la institución recuerda una vez más.

Nunca está de más el recordar el siguiente detalle que no es para nada menor: Racing Club cuenta en su haber con 117 años de vida de una riquísima historia y un pasado repleto de gloria. Y como eso ya es sabido, es también irrefutable el hecho de que luego de tantas jornadas a lo largo del tiempo fueron construidas por una larga lista de galería de símbolos que forjaron la identidad del club, desataron el amor de multitudes y le entregaron a nuestra institución la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Nuestra historia no empezó ayer y merece ser contada, ya que es fundamental conocerla para saber quienes somos y hacia dónde vamos. Por eso, como homenaje respetuoso y como saludo eterno, se recuerda a éstos grandes en las fechas que ya les pertenecen. A los ídolos académicos, simplemente gracias. Ayer, hoy y siempre.

No es fácil ser campeón. Nunca. Pero a él no le costaba nada. O casi nada. Y aún con el riesgo de exagerar, se podría afirmar que se cansó de ser campeón. Se coronó una y otra vez, imparablemente, 19 veces, como para dejar bien en claro que la Academia era la Academia. Juan Hospital, apodado Pichín, nació en 1893, estuvo en Racing entre 1912 y 1922 y compartió el terreno con fenomenales jugadores que lo acompañaron en la gesta histórica que todavía se recuerda. De todos los que construyeron con él sociedades inolvidables, Juan Perinetti fue probablemente el aliado con el que más cómodo se sintió: juntos, el entreala y el puntero, ubicados en el sector izquierdo del ataque, deslumbraron a propios y a extraños. 

Por supuesto, no hay videos que permitan conocer en detalle cómo jugaba Hospital. Los que lo vieron dicen que era creativo, que tenía una imaginación que ponía al borde del ridículo a los contrarios y que combinaba la potencia física con una envidiable capacidad goleadora. Como muchos de los hombres de esas décadas, la técnica individual estaba puesta en función de las necesidades colectivas, lo que no quitaba que su exquisita habilidad lo hiciera acreedor de todos los elogios de los especialistas. Se sabe que, en total, convirtió 79 goles con la camiseta celeste y blanca y que esa jerarquía le permitió formar parte de la Selección en reiteradas ocasiones.  

Y a anotar, señoras y señores, porque la lista es tan extensa como impactante: Pichín logró la Copa Campeonato en 1913, en 1914, en 1915, en 1916, en 1917 y en 1918; obtuvo la Copa de Honor Cousenier en 1913; se consagró en la Copa Ibarguren en 1913, en 1914, en 1916, en 1917 y en 1918; consiguió la Copa de Honor Municipalidad de Buenos Aires en 1913, en 1915 y en 1917; el torneo de Primera División en 1919 y en 1921; y la Copa Ricardo Aldao en 1917 y en 1918. Campeón entre campeones, nunca perdió sin embargo su espíritu apasionado por este juego, ni por la camiseta de su querida Academia.

A los 63 años, el 21 de agosto de 1956, Hospital falleció lejos de las canchas pero con el talento intacto. Crack repleto de gloria, Racing saludará por siempre su memoria y se encargará de mantenerlo vigente de manera perpetua. Él, al igual que tantas otras personalidades, son las que distinguen a nuestra institución y las que nos hacen sentir un inconmensurable orgullo por amar a nuestros colores tanto como a nuestra historia.

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(Racing Club)

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