En el día en que se conmemora un nuevo aniversario de su partida física, pero con su figura más vigente que nunca, Estefanía Piazza, una de las referentes futbolísticas del club, refleja en esta columna personal su sentir y su pensamiento al evocar la figura de Tita Mattiussi. “Seguramente hubiese sido una aliada para construir bases sólidas para el fútbol femenino”, afirma Pepi sin lugar a dudas.

La verdad es que hoy quiero referirme a Tita desde mi intuición como mujer, más allá de todo lo que ya se conoce históricamente sobre ella desde los hechos y desde la investigación. Desde el día uno en que llegué al predio pecibí esa energía de sentirse en casa y de estar contenida. Del hecho de poder disfrutar de lo que amo hacer, que es jugar al fútbol en un lugar en donde el amor está dando vueltas por el aire todo el tiempo. Y eso es lo que sucede cuando llegás a casa. Esa frase que tanto usamos para referirnos al candor del ambiente, pero que sentí desde ese primer momento y que hoy percibo más que nunca al estar viviendo fuera de mi ciudad. Siento que el hablar de Tita me refleja directamente a la imagen de lo que pasa día a día en ese lugar que lleva su nombre y que representa tanto para mí como para mucha gente. Siento que está permanentemente instaurada esa identidad que ya forma parte del Predio y de Racing. La idea de construir una espacio que sea de reflexión y en donde cada persona aporte lo mejor de sí para que el club crezca y siga siendo cada vez más grande. Eso vibró en mí después de llegar a Racing. Lo quiero expresar mediante estas líneas. Y sé que todo esto tiene que ver con ella. Con sus valores, con su esencia, con su don de gente. Lo que se transmite hoy no es nada más ni nada menos que lo que ella transmitió en su momento. En un legado que se reproduce de manera constante, más allá del paso del tiempo. 

Si pienso en su trascendencia histórica como mujer y como ícono dentro del club, me es imposible no transportar su figura a una mirada desde la perspectiva actual de género. Me hubiese encantado preguntarle además de por su lugar de importancia en el club, sobre su sentir con respecto a la mujer futbolista de aquellos tiempos y como vivió por ejemplo el hecho del mundial femenino de 1971, teniendo en cuenta que ese grupo de mujeres que representó al país en ese momento fue a una Copa del Mundo sin ningún acompañamiento. Tengo la sensación de que era una persona que debía estar para tomar decisiones dirigenciales que también acompañaran desde un proyecto común a las mujeres precisamente en Racing. Me hubiera gustado saber cómo veía ella esas cuestiones y qué cosas se podrían haber hecho desde su pensamiento para que algunas cosas fueran distintas, desde su vivencia y sus experiencias. 

Seguramente hubiese sido una aliada para construir bases sólidas para el fútbol femenino en Racing. Ella ya de por sí es una figura revolucionaria, por su trabajo en la institución durante muchísimos años y por la manera en la que lo llevó a cabo, en tiempos en los que el machismo estaba instaurado como una fuerza. 

Yo no creo en los merecimientos. Por eso siento y creo que el reconocimiento habla más de los valores de Racing como club al haberle asignado el nombre de ella al Predio o a la pensión juvenil. Creo que la cuestión va más por ese lado. También creo que el reconociento de la gente académica se debe a todo lo que ella le ha dado a la institución y a todo lo que tuvo que enfrentarse en ese entonces, ante momentos que realmente fueron críticos para el país, en especial durante las dictaduras y el genocidio.

Lo que creo desde mi lugar es que seguramente a estas generaciones mujeres deportistas jóvenes del club, y no solo a deportistas, les debe pasar lo mismo que a mí. Nos hubiese gustado saber qué pensaba ella acerca de las estructuras patriarcales, de la falta de equipos para las mujeres y de semilleros en los clubes, de la falta de condiciones de igualdad para la formación y el desarrollo. Y lo pienso desde todas las aristas. No sólo desde un lugar social, emotivo, afectivo, sino también con el foco en los recursos materiales. Siempre me va a quedar esa duda de saber qué pensaba ella al respecto. No sé si estará presente en alguno de los libros escritos sobre su persona o referidos hacia ella o si alguien me la va a poder llegar a contestar alguna vez. Porque realmente me hubiera encantado conocer su pensamiento. Estoy segura de que algo habrá hecho desde su lugar por la mujer. Quizás le faltó fuerza colectiva y un movimiento como el que existe hoy en día que la acompañara, ya que en esa época era difícil pensar en eso como lo pensamos hoy en día. Por su perfil revolucionario estoy convencida de que a ella le hubiera gustado ver un semillero de mujeres en Racing. De eso si que no tengo ninguna duda. A eso lo siento.

                                                                                                                                                                                                                                                    Estefanía Piazza

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(Racing Club)

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