Racing le ganó 1-0 a Boca en la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores. Jugó un muy buen partido, con plena concentración, firmeza defensiva y búsqueda en ataque. Melgarejo, de cabeza, convirtió el gol luego de una estupenda combinación ofensiva que incluyó a tres defensores y fue de la banda derecha a la izquierda en un circuito de nueve pases.

La fidelidad del testimonio de Sebastián Beccacece en la víspera del partido tuvo una expresión acabada en los hechos. Porque Racing no renunció a la posesión ni a la búsqueda ofensiva. Apego a la palabra y apego al estilo, tal lo enunciado por el DT.

Algunos engranajes funcionaron de manera coordinada para que eso sucediera, como la proyección de Fabricio Domínguez, que obligó al retroceso frecuente del colombiano Villa. Lorenzo Melgarejo como interior derecho se movió por una zona sin custodia (detrás de Campuzano) y contribuyó a que esa franja fuera una región de prosperidad. Matías Rojas, por el sector opuesto, se movió casi en espejo con su compatriota. Con la defensa alta, Racing redujo espacios y, con la pelota recuperada sin demora, volvía a su objetivo sin rapidez.

¿Acaso fue perfecto? No, porque a Licha López le faltó abastecimiento y porque en los últimos siete minutos del primer tiempo hubo una merma que coincidió con dos jugadas de riesgo para Boca (remate de Villa desde lejos que fue tapado por Arias y un avance profundo de Fabra, hasta la frontera del área chica, que Arias volvió a resolver con eficacia.

Racing jamás especuló con el cero propio en este primer chico, una inversión que puede rendir en definiciones de 180 minutos cuando toca arrancar de local. Y, antes que intimidarse por la trayectoria, experiencia y jerarquía del rival, apostó a fijar las condiciones propias, adelante y atrás. El gol fue un reflejo de ejercicio ofensivo, porque Racing sumó tres defensores en el hilván que comenzó en la derecha, se trasladó a la izquierda y concluyó en el estupendo cabezazo de Melgarejo en un circuito que encadenó nueve toques de balón. Fabricio Domínguez trepó hasta el borde del área grande de Boca para asociarse a Rojas, que prolongó la circulación con Soto y, de allí, con Mena. El envío, antes de la conversión, también había involucrado a Fértoli, que arrastró la marca de Izquierdoz (Fabra no cerró) para liberar espacio al paraguayo.

Beccacece sabe de ajedrez y de movimiento de piezas: en los recambios luego de un esfuerzo continuo, puso a Miranda casi de media punta, a Solari por adentro y a Montoya y Alcaraz para el despegue por afuera. Y con la presencia de Tevez y Zárate en tres cuartos de cancha, el DT ordenó línea de cuatro (con Orban por Soto) y adelantó a Sigali para que aquellos dos adversarios no tomaran el espacio detrás de los volantes propios.

Falta el segundo tramo, una obviedad… El primero acaba de lanzar señales positivas.

 

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(Racing Club)

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