Jugadoras y jugadores del fútbol profesional se capacitaron en distintos aspectos formativos a lo largo de los meses de cuarentena para demostrar que no hay impedimento a la hora del saber. Además, Gabriel Arias y Augusto Solari redoblaron la apuesta: realizarán un curso en el Cruyff Institute tras su retorno oficial a los entrenamientos.

Las afirmaciones pueden encerrar la convicción misma de una verdad. Pero esta propiedad no le otorga en sí misma un significado irrefutable a los dichos. Muchas veces tras esas palabras pueden hallarse ciertos dejos de inexactitud. Y eso no las transforma en falsas para nada, pero sí demuestra que pueden ser imprecisas y por lo tanto, cambiantes. “Nosotros vivimos para entrenar y para jugar”, había mencionado hace algunas semanas Gaby Arias con el trajín de varios meses de encierro obligatorio a cuestas y una necesidad de volver a pisar una cancha que ya se hacía palpable en cuerpo y alma. El arquero expresó de manera imperiosa y sincera un sentir que no era solo suyo. Y fue quizás sin darse cuenta el portavoz de en ese sentimiento que se hacía carne en cada deportista de Racing Club: el de volver a desarrollarse en plenitud dentro de esa actividad propia que su figura representa.

Pero la realidad indica que los seres humanos antes que ser futbolistas, solo por citar un simple ejemplo, son principalmente eso: personas. Y como tales, tienen la capacidad suprema de poder adaptarse a los distintos cambios del entorno en el que les toca vivir, con el objetivo de evolucionar del mismo modo que lo hace la realidad. Los momentos de crisis, entonces, suelen ser una prueba cabal para que la gente se reinvente y dote a su vida de un sentido quizás diferente del que acostumbraba a llevar adelante hasta antes de ese instante. Y es que justamente la incertidumbre que brinda el cambio puede resultar ser ese alimento interior necesario que redireccione las ambiciones propias hacia ese mundo nuevo que le escapa a la zona de comodidad o al confort entregados por lo establecido previamente. Gabriel Arias y Augusto Solari son testimonio de eso al asumir el desafío de un curso a distancia en el prestigioso Cruyff Institute.

Si bien es cierto que la persona que vive del fútbol lleva en su ADN el hecho implícito de trabajar de manera incansable para hacer lo que le gusta adentro de una cancha, esta pandemia de coronavirus derribó muchísimas estructuras a nivel general y obligó a profundas reconversiones colectivas e individuales. Dentro de este contexto mucha gente eligió atravesar la tormenta a resguardo de las propias aptitudes ya adquiridas, con la esperanza de recuperar un ritmo de vida similar al anterior al inicio de la pandemia, mientras que otras intentaron ver el dificultoso escenario como una oportunidad para reconfigurarse, transformarse o solo incorporar nuevos conocimientos que se sumaran a los ya adquiridos. El dicho que dice que no hay edad para estudiar es cierto. Sólo hay que contar con el tiempo, las condiciones para poder llevarlo a cabo y en especial, las ganas como motor impulsor del espíritu humano que busque cultivarse con el conocimiento. Eso fue posible durante este último tiempo. Y los deportistas del club, con las futbolistas y los futbolistas como bandera, demostraron que se puede llevar adelante.

En medio de una charla acontecida hace algunos meses atrás, el detalle mencionado por Florencia Romero no pasó inadvertido: “Tenemos de compañero a Augusto Solari en el curso que estamos haciendo”. La capitana del primer equipo femenino se refirió con alegría a la posibilidad de poder compartir un espacio de intercambio educativo junto a uno de los apellidos importantes del plantel masculino. Y Eugenia Nardone, compañera en esta ocasión de ambos dentro de la misma cancha virtual, también mostró su satisfacción por la posibilidad más allá de que el contexto actual cambiara las reglas del juego: “Es una lástima que no poder compartir el mismo aula, pero la verdad es que nos parece una gran experiencia”. La clave radica en esas palabras expresadas por la defensora rosarina: el hecho de brindarse a la experiencia, que en este caso implica la aventura de adentrarse en un mundo totalmente infinito como lo es el de estudiar. Pero aunque parezca algo novedoso, la realidad es que dentro de las filas de Racing Club sus deportistas hace tiempo que demuestran un interés por explorar sus inquietudes más allá de la actividad física distintiva y expandir sus conocimientos.  El camino es el apropiado y por eso la institución se muestra a la altura exigida por las circunstancias, mediante el rol de nexo para favorecer el desarrollo humano y no sólo el deportivo. Ejemplos para citar sobran, pero desde las mujeres experimentadas como Luciana Bacci hasta las más jóvenes como Milagros Otazú cuentan con la vivencia de haberse adentrado en experiencias educativas de lo más diversas desde el inicio de este año y, con mayor énfasis, desde que comenzó la cuarentena por el COVID-19. Y la cita conjunta que desde junio une en una misma clase a Solari, Nardone y Romero dejó en claro que fue más allá de las ganas de volver a ser y a hacer aquello que los distingue dentro de la sociedad, los seres humanos siempre pueden ir en busca de nuevos horizontes y objetivos si así se lo proponen.

“Tomé la decisión de arrancar con esta actividad porque en este tiempo de tanto cambio y demás es importante comenzar a prepararse y también a adquirir nuevos conocimientos en un área que es nueva para mí. Además cuento con el apoyo de mi familia, que me ayuda y me demuestra su paciencia para permitirme que me tome el tiempo necesario para sentarme a tomar las clases y luego a poder estudiar”, relata Solari al mencionar los motivos que lo llevaron a adentrarse en el mundo de la gestión y administración de entidades deportivas. Y aunque quizás la impresión más común sea encasillar a un hombre del fútbol sólo con el hecho de patear una pelota, en este caso la misma persona que hizo festejar a millones alrededor del mundo con ese gol que valió un título en cancha de Tigre es el mismo que se muestra cercano al estudio casi desde las mismas épocas en las que pensaba en dedicarse de lleno al deporte. “En el pasado estudié un curso de marketing, pero la verdad es que no me gustó. También hice un curso de inglés hasta el nivel intermedio. Todo eso lo hice de manera posterior al hecho de haberme graduado en la escuela secundaria y lo pude hacer al mismo tiempo que desarrollaba mi carrera”, cuenta el jugador para dar cuenta de que cuando la motivación se hace presente resulta más fácil recorrer el camino: “Es algo que te abre la cabeza”, cierra convencido.

El bochazo largo del mediocampista viaja casi de arco a arco y quien lo recibe en la otra punta de la cancha es en este caso el golero campeón con la Academia, para reafirmar mediante su propia experiencia lo dicho por Solari. Pero en el caso de Arias es mediante el aprendizaje de una lengua extranjera que está cada vez más arraigada a la vida cotidiana en todas partes del mundo. “De chico fui a inglés, pero no pude darle continuidad. Por eso ahora consideré que era el momento para terminar de aprenderlo ya que lo tenía como una asignatura pendiente”, comenta Gaby con la plenitud en sus palabras de quien sabe que hizo lo correcto con la elección que llevó a cabo. “Hace bastante que no estaba en un curso pero me pareció una muy buena experiencia para retomar el hábito. Además pude acomodar mis horarios durante la cuarentena y aproveché el tiempo de encierro para poder aprender. Además, al ser online pude hacerlo junto a mi esposa y eso también me gustó”, dice para que no queden dudas de que ciertos escenarios que en principio pueden aparecer como negativos en el horizonte son capaces de transformarse sin dudas en experiencias más que positivas si se mira hacia adelante.

La visión de futuro sirve como anhelo de lo que puede llegar a venir el día de mañana y como sostén de lo que sucede en el tiempo presente. Es por eso que para Solari y para Arias, al igual que para tantas personas durante este tiempo, el proceso de haberse potenciado más allá de su actividad central les entregó la llave con la que abrieron una puerta que no están dispuestos a cerrar. Es por eso que el experimentado mediocampista sueña con poder hacer en algún momento el curso de director técnico, más allá de que afirmar que hoy sus inquietudes lo llevan hacia otro lugar. Y quizás sea esa la misma razón que lleva al arquero a querer acercarse hacia la computación y las nuevas tecnologías para poder estar a tono con un mundo totalmente nuevo que desde hace mucho llegó para quedarse. Pero hoy a ambos los unirá algo más en este camino plagado de oportunidades que brinda el conocimiento. Compañeros adentro de la cancha, también lo serán a partir en el campo del saber del próximo mes de noviembre gracias a un convenio entre el club y el prestigioso Cruyff Institute , que les permitirá a ambos jugadores estudiar el Curso de Liderazgo en Organizaciones Deportivas . La casa de estudios fundada por Johan, el enorme ex futbolista holandés, ya había generado un acuerdo en el pasado mes de mayo con nuestra institución para que la masa societaria racinguista pudiera acceder a importantes descuentos en la realización de experiencias similares a la que los dos futbolistas del plantel profesional vivirán de manera virtual y a lo largo de cinco semanas a partir del próximo 16 de noviembre, con la inscripción ya abierta para todas aquellas personas que quieran adentrarse en la misma aventura. Porque una academia es justamente eso: una sociedad del saber establecida en la que se juntan aficionados ávidos de los más distintos y amplios conocimientos, sin otro propósito más importante que ese más allá de quienes sean o de donde provengan. Y Racing Club fue, es y será por siempre la Academia. Con la pelota al lado del pie y con un libro abierto frente a los ojos.

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(Racing Club)

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