Boca fue muy superior a Racing en la revancha por los cuartos de final de la Copa Libertadores, ganó 2-0 y, así, dio vuelta la serie para meterse en la semi, donde enfrentará a Santos. Gabriel Arias, figura en el equipo de Sebastián Beccacece, tuvo un desempeño notable y frenó la goleada.

Hubo que padecer. Porque lo que tan bien había funcionado una semana atrás, con control del juego, presión y ubicación de espacios libres, esta vez se invirtió. Boca, al que con razón se le atribuye jerarquía, la expuso sin demora, desde el arranque, con un esquema que obligó a Racing a retrasarse y jugar en largo, sin circuito de pases. 
Y en ese debate táctico, Boca llevó los argumentos dominantes, con velocidad y amplitud. Porque tuvo a los dos laterales como volantes externos y a los que suelen transitar las bandas como los interiores (Salvio y Villa). Entonces recargó la zona defensiva de Racing, que quedó largo y partido, sin conexiones entre Rojas y Miranda, con Fértoli y Melgarejo lejos de Licha López. Y los ataques se sucedieron sobre la zona de Arias, que en el primer tiempo fue superhéroe con intervenciones ante Soldano, Villa y dos veces a Tevez. No pudo a los 22 minutos, con un cabezazo fuerte y bien colocado de Salvio. La dificultad para la creación se tradujo en sequía ofensiva, con apenas un remate desviado de Melgarejo, casi como wing derecho, luego de una excelente maniobra de Fabricio Domínguez.

La tendencia apenas se modificó durante el segundo tiempo porque Boca retrajo la presión, pero no el control, más allá de que Racing consiguió -en algunos tramos- encontrarse alrededor de la pelota. Sebastián Beccacece no dejó cambio ni alternativa por probar: ingresaron Solari, Cvitanich, Montoya, Alcaraz y Reniero (salieron Fértoli, Rojas, Fabricio Domínguez, Melgarejo y Nery Domínguez) y hubo piezas que se movieron para modificar esquemas en procura de una mejora. Pero no sucedió. De hecho, Arias volvió a ser sostén en un desempeño altamente destacado (impidió goles de Villa en dos ocasiones, Soldano y Jara). Hasta estuvo cerca de desviar el penal ejecutado por el colombiano que puso el 2-0.

Racing se quedó en los cuartos de final con una actuación ajena a sus antecedentes en esta Copa. Y un dato basta como referencia: tuvo apenas cuatro remates ofensivos (dos al arco) frente a los 23 del rival (10 a puerta). ¿El VAR no indicó la sujeción de Lisandro López, el defensor local, a Alcaraz en un córner cuando iban 26 minutos de la segunda parte? El camiseteo se advirtió, aunque seguramente el colectivo de árbitros, los que observan por pantalla y los que están en campo, lo consideraron un hecho menor.

Habrá que volver a intentarlo en 2021. Con determinación, voluntad y, claro, con juego. El que faltó en la noche de la Bombonera…

 

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(Racing Club)

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