Nacido en Avellaneda pero con raíces europeas, se puso la camiseta del club en más de un centenar de ocasiones durante los seis años en los que estuvo en el club y fue toda una referencia en el mediocampo del equipo que logró coronarse como el mejor de nuestro fútbol en 1958. Hoy la institución lo recuerda una vez más con el respeto y el cariño que él se ganó adentro de la cancha.

La afirmación resulta tan obvia como ineludible cuando se hace referencia hacia un pasado como el nuestro: Racing Club cuenta en su haber con 117 años de vida de una riquísima historia repleta de gloria. Y como eso ya es sabido, es también irrefutable el hecho de que luego de tantas jornadas a lo largo del tiempo fueron construidas por una larga lista de galería de símbolos que forjaron la identidad del club, desataron el amor de multitudes y le entregaron a nuestra institución la grandeza de la que todavía hoy disfruta. Nuestra historia no empezó ayer y merece ser contada, ya que es fundamental conocer la historia para saber quienes somos y hacia dónde vamos. Por eso, como homenaje respetuoso y como saludo eterno, se los recuerda en las fechas que ya les pertenecen. A los ídolos académicos, simplemente gracias. Ayer, hoy y siempre.

Una sorpresa en una jornada de alegría: el polaco no estaba en los planes de la defensa de Lanús pero apareció con sorpresa para dejar a Racing a tiro del empate que necesitaba para ser campeón. Era el 14 de diciembre de 1958 y el equipo de José Della Torre precisaba tan solo un punto para coronar una campaña en la que había sido mejor que todos gracias al excepcional rendimiento de una delantera inigualable. Vladislao Wenceslao Cap, parado en la zona del círculo central, entendió que había que ir para adelante y convirtió, cuando los suyos perdían por 3 a 1 y quedaba solamente media hora para el final, el segundo tanto. Pedro Manfredini marcó el tercero un rato más tarde y la Academia se adueñó del título.

Rubio y de ojos celestes, de familia polaca y húngara, Cap había nacido por Avellaneda el 5 de julio de 1934. Su arranque en el fútbol fue en Arsenal de Lavallol, en 1952, con menos de 18 años. A Quilmes arribó en 1953 y Racing lo compró, junto a Humberto Maschio y a Natalio Sivo, en 1954 por $15.000 para sumarle variantes a la línea de volantes. Sin tanta técnica pero con compromiso de sobra, se destacó a partir del esfuerzo. En el club, jugó hasta 1960 y disputó en total 135 encuentros. La contundencia no fue lo suyo, ya que solamente hizo 3 goles. Lo importante fue que uno valió casi un campeonato. 

Luego del paso por la Academia, rindió de gran manera en Huracán, en River y en Vélez. También fue convocado varias veces a la Selección y formó parte del plantel que compitió en la Copa América de 1959 y en el Mundial de Chile 1962. Ya como técnico, condujo a Boca, a River, a Chacarita, a Platense, a Independiente, a Ferro y a Liga de Quito. Además, fue uno de los entrenadores que dirigió al conjunto nacional en el Mundial de Alemania 1974. 

El 14 de septiembre de 1982, Cap falleció a causa de un cáncer de pulmón al que no pudo derrotar. Hoy se cumple un nuevo aniversario de su partida y en todo Racing se lo recuerda como a un grande que merece eterno homenaje y un respeto perpetuo por formasr parte de nuestra gloriosa historia.

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(Racing Club)

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