El ciclo de Sebastián Beccacece como entrenador de Racing, desarrollado en 2020, tuvo dos etapas bien marcadas: la anterior a la pandemia, con alta eficacia, y la que se desarrolló luego de seis meses de interrupción competitiva, con una merma en el rendimiento. 

Terminado de manera prematura por la decisión de acompañar la renuncia de Diego Milito, el responsable de su acceso al club, al ciclo de Sebastián Beccacece le quedaron seis meses por cumplir. En el año que estuvo a cargo de la conducción del plantel profesional, el rendimiento del equipo pasó por dos etapas claramente diferenciadas.

En los dos meses y medios que pudo sumar horas de trabajo presencial, entre enero y la primera quincena de marzo de 2020, Racing acumuló diez partidos (ocho por torneos locales y dos por Copa Libertadores), de los cuales ganó seis y empató cuatro, con un 73,3% de eficacia, 15 goles a favor y nueve en contra.

El corte abrupto y prolongado de la actividad deportiva impuesto por la pandemia, con las consecuencias de entrenamientos colectivos y presenciales restringidos por más de cinco meses y calendario competitivo primero suspendido por 180 días y luego desarrollado de manera urgente y comprimida, impactó de manera sensible, con alto números de lesiones -un mal común en todos los clubes- y merma en el rendimiento. En cuatrimestre reciente, Racing tuvo 19 juegos, con ocho triunfos (se considera la victoria ante Flamengo en definición por penales, en los octavos de final de la Libertadores), tres igualdades y ocho derrotas, con un 47,3% de eficacia, 24 tantos convertidos y 25 recibidos.

La campaña completa arroja 29 encuentros, con 14 triunfos, siete empates y ocho caídas (39 GF y 34 GC), con un 56,3 % de los puntos logrados.

 

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(Racing Club)

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