Racing perdió 2-0 con Arsenal, en otro partido con muchas chances para convertir que fueron frustradas por el arquero rival. Aun sin juego fluido y con alguna grita defensiva, otra vez el resultado no fue reflejo exacto de los 90 minutos.

Se podría hacer un “copy/paste” de los tres primeros tiempos de los tres partidos que Racing ha jugado de la Copa de la LPF y no habría mucho que corregir, apenas nombres propios. Porque otra vez, en las circunstancias y detalles, lo que sucedió esta vez en el período de arranque del cotejo con Arsenal, en el Cilindro, configura otro eslabón de lo comenzado frente a Atlético Tucumán, con prolongación en los sucesos registrado ante Unión.

Porque en la primera aproximación, en una jugada diagramada, a tres toques en la salida de un tiro libre, Arsenal se puso 1-0. ¿Antecedentes inmediatos? Los goles recibidos a los 5 minutos de los tucumanos y a los 4 minutos de los santafecinos. Lo que ocurrió después, con matices en la intensidad y cantidad de situaciones aptas para convertir, también copió episodios de las dos primeras fechas. Por las bandas, Racing fue abriendo la línea de ocho hombres que resguardaban a Gagliardo. Y por arriba y por abajo, el arquero visitante se fue convirtiendo en obstáculo para el empate. Media docena de ocasiones (de Orban, Alcaraz y dos de Licha y otro par de Fértoli) expusieron otra vez los desajustes en la definición y lo inadecuado del resultado en función de la generación de chances. Ni qué decir cuando en su segundo avance a fondo, Arsenal -otra vez con el recurso del pase y la descarga en pared- selló el 2-0 con el gol de Candia.

¿Cuesta más que hace unos meses? Sí ¿Al equipo se lo nota menos fluido y más permeable? También. Pero, a la vez, es evidente que aun con esos defectos, se lleva menos de lo que merece. Porque, nuevamente, transformó al arquero rival en figura al llegar con tanta frecuencia a zona de desenlace. En el segundo tiempo, pese al 4-5-1 de los del Viaducto (jamás volvieron a acerarse a Arias), Racing volvió pelotear el arco ajeno, en especial con un zurdazo de Lisandro que tapó Gagliardo y un bombazo de Mena que devolvió el travesaño. Como punto favorable quedó el debut de Juan Cáceres (ingresó por Pillud en el inicio del segundo tiempo), con firmeza en la contención y proyecciones que concluyeron con centros precisos.

La expulsión de Licha por doble amarilla, en el final, fue epílogo a manera de símbolo: cuando la mano viene mal, el combo para la desdicha parece hecho a medida…

Fotos: Fabián De Ciria y Paola Lara

 

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(Racing Club)

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