Racing empató con Flamengo 1-1, en la ida de los octavos de final de la Copa Conmebol Libertadores. El equipo se plantó cara a cara, tuvo ambición frente a un rival de jerarquía y buscó el triunfo hasta el último instante. El VAR le anuló de manera incorrecta un gol a Licha López en el inicio del segundo tiempo. Los brasileños terminaron haciendo tiempo. Dentro de una semana se jugará la revancha en el Maracaná.

Observado hasta el mínimo detalle, Raciing supo qué hacer con Flamengo. Flexible para plantarse 5-4-1 sin la posesión y 3-4-3 en el uso de la pelota, lo mejor estuvo en el desenfado, en la convicción de que al campeón de América había que ir a buscarlo. Y así fue: con la presión alta, en la salida misma de los brasileños, asumiendo riesgos debido a la reconocida calidad de traslado, con Fabricio Domínguez y Mena a los flancos de Miranda y Rojas -fue la pareja de medios- y con tres de punta. El pibe uruguayo maravilló con su slalom en el diluvio, eludió a tres en fila por la banda derecha y sirvió el centro que Fértoli, en anticipo, transformó en 1-0.

Flamengo no es tal por portación de nombre. En ataque exige siempre. A Racing le costó la contención por el centro del campo, plataforma de lanzamiento que los cariocas tomaron con Gerson. La zona izquierda, con el talentoso Bruno Henrique -figura del rey en 2019- se hizo permeable porque a Fabricio le costaba el retroceso y a Nery, el otro Domínguez, el cierre a tiempo. Por eso, en una combinación veloz, llegó el 1-1 con Gabriel Barbosa al cabo del desborde de Bruno Henrique. El primer tiempo fue sin pedir tregua, con la certeza de que se estaba haciendo lo debido, como la circulación que había permitido un cabezazo de Licha tapado por Alves y otro remate del capitán pegado al palo izquierdo.

Flamengo, que había preocupado con una rosca de derecha de Bruno Henrique directa al travesaño, volvió a inquietar, por control y posesión, entre los 15 y los 30 del segundo tiempo, lapso el que el VAR se puso en acción de manera debida para anular un gol en offside. No se puede decir lo mismo de la mirada externa a los 3 minutos de la segunda, cuando un estupendo cabezazo de Lisandro no tuvo festejo porque el VAR consideró infracción la pelota que, con higiene de cirujano, Mena le había ganado a Everton Ribeiro para el centro-asistencia. Con fluidez en todo el ancho del campo, lo mejor de Racing se vio en ese arranque del segundo tiempo, en un dominio que retomó en los 15 de cierre -hubo 9 minutos agregados a los 45-. Un síntoma fue evidente: con diez por la roja a Thuler debido a un planchazo a Licha, Flamengo, el monarca vigente, demoró para que los minutos se consumieran sin pelota en juego, sobre todo a partir de las ficciones que asumió Diego Alves, su arquero.

Al Maracaná habrá que ir, en una semana, con la obligación de convertir. En la noche del Cilindro, Racing demostró que está a la altura del examinador más temible… 

 

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(Racing Club)

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