Racing debutó en la Zona 1 de Copa de la Liga Profesional de Fútbol con una derrota. Fue 1-4, en el Cilindro, ante Atlético de Tucumán. Ahora queda corregir los defectos y buscar la recuperación frente a Unión, en Santa Fe, el próximo domingo. 

Puede pasar. En ocasiones, la tormenta perfecta llega sin anuncios. Porque no era una hipótesis sustentable un comienzo de torneo con goleada en contra. Fue 1-4, en casa propia, ante un Atlético Tucumán con una formación preservada, con recambio en su mayoría debido al compromiso del jueves próximo por Copa Sudamericana. Racing, ya rodado con cuatro cotejos oficiales en Copa Libertadores, entonces, recibía a un adversario que al prolongado paréntesis impuesto por la pandemia le agregaba esa circunstancia inmediata.

Todo lo que podía salir mal, ocurrió. Porque de entrada hubo indicios de dificultades defensivas debido a que Racing quedaba largo en el retroceso, con mucho espacio por cubrir y con desplazamientos lentos. Porque los de Ricardo Zielinski llegaron tres veces en el primer tiempo y golpearon dos veces, con pelota parada y con una contra exacta, y en ambas ocasiones los rebotes por muy buenas intervenciones de Arias derivaron en remates al gol. Porque, en esos 45 minutos, se repitió el desbalance entre generación de ocasiones (cuatro nítidas) y eficacia. Porque Lorenzo Melgarejo, desequilibrante (dos de las chances las tuvo el paraguayo) se fue lesionado a los 32 minutos. Porque a la circulación le faltó fluidez y profundidad, y a la presión, rapidez y coordinación para que resultara como a Racing le venía saliendo. Porque en el segundo tiempo, enseguida, Licha López (de lo mejor), eludió al arquero y la puso al medio, pero nadie llegó. Porque, en ese capítulo, se vio un funcionamiento lleno de imperfecciones, ajeno a los antecedentes recientes y a todo lo que, bajo gestión de Sebastián Beccacece, ya es un marca propia. Porque, en el afán por descontar, la mitad de cancha más próxima a Arias se transformó en una zona amplia y sin custodia. Porque los cambios propios no torcieron el rumbo y los ajenos salieron a pedir de magia (Acosta e Isa Luna entraron y, en el primer contacto con la pelota, convirtieron). Porque a Licha, siempre generoso, el poste le negó el gol por el que tanto hizo.

Racing no es lo que dejó el 1-4 y hay pruebas abundantes de eso, tanto que este episodio con caída no había sucedido bajo el mando de Beccacece, cuya único traspié es el de Copa Libertadores, ante Nacional, en Avellaneda.

La confianza no se pierde porque, también, entre cuerpo técnico y plantel han hecho trabajos que no guardan referencia con este debut en la Copa de Liga Profesional de Fútbol. La reflexión y la revisión servirán para las correcciones.

Fotos: Paola Lara

 

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(Racing Club)

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